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23 Jul 2019

Para inversores: se acentúa incertidumbre atentos a las señales políticas

Por Gustavo Ber. Profesor de Administración de Negocios – Universidad de San Isidro «Dr. Plácido Marín». Publicado en Ámbito Financiero.

 

La inmediata reacción adversa de los inversores a la lectura de las primarias dejó como saldo un abrupto castigo en las cotizaciones de los activos financieros y un salto del dólar.

La inmediata reacción adversa de los inversores a la lectura de las PASOdejó como saldo un abrupto castigo en las cotizaciones de los activos financieros, y un salto del dólar, bajo un clima de creciente incertidumbre para transitar el aún extenso período electoral.

Esta llevó a una histórica caída de un 50% en los ADRs, de un 25% en los bonos en dólares con una curva muy invertida que anticipa crecientes probabilidades de reestructuración bajo una convergencia de paridades entre los títulos y una abrupta disparada del dólar.

De ahí que la atención se haya dirigido rápidamente a cómo transitar esta etapa de la manera más ordenadamente posible, con consenso político y de centrales lineamientos económicos entre las principales fuerzas políticas para llevar tranquilidad a los mercados.

Ocurre que la economía transita una etapa de extrema fragilidad y vulnerabilidad, por lo cual no se encuentra en condiciones de poder soportar un renovado período de tensiones financieras dentro de la grave crisis de confianza que se viene transitando.

Ello se debe a que los la crisis económica se podría potenciar frente a ruidos políticos que lejos de llevar tranquilidad acentúen las crecientes preocupaciones de los inversores y los agentes económicos respecto a la transición electoral y el futuro del país.

Ante esta delicada situación especial atención se encuentra despertando las estrategias monetarias y cambiarias del BCRA que venía administrando el deslizamiento del dólar – importado en las últimas semanas por el adverso clima externo – a través de las intervenciones en los futuros y un gradual reacomodamiento alcista en la tasa de la Leliq.

Sin embargo, la negativa reacción que dejó ayer el escenario que se abre tras las primarias llevó al organismo monetario a tener que no sólo intensificar las ventas de futuros y validar un salto de unos 10 puntos porcentuales en dicha tasa – hasta el 74% anual – sino también a complementar la liquidación de divisas del Tesoro con la venta de reservas.

Dicha última acción sucedió tras superar el dólar la banda superior dentro de una jornada vertiginosa y caótica, que podría repetirse en caso de no reducirse rápidamente la incertidumbre respecto al escenario político ya que potencia los riesgos económicos.

Este clima no hace más que acentuar la cautela de los ahorristas, lo cual está teniendo como contrapartida una mayor dolarización que obliga al BCRA a liberar pesos a raíz de la cancelación de las Leliqs, una dinámica que potencia aún más la demanda de divisas.

Ante los acontecimentos, y la gravedad de esta dinámica en caso de extenderse a corto plazo, resulta urgente que las principales fuerzas políticas adopten la responsabilidad de buscar detener rápidamente la escalada del circulo vicioso, ya que sus adversos impactos en la economía no harán más que muy pronto acentuar la recesión y la inflación.

Atentos a la evolución de este escenario político, donde las principales fuerzas tienen la ¨llave¨ para intentar llevar tranquilidad, los agentes económicos continuarán siguiendo muy de cerca las señales que permitan anticipar la dinámica de esta delicada situación.

Ello se debe a que de no percibir pronto auspiciosos indicios se podrían profundizar los agresivos remates de posiciones de fondos del exterior que acentúan el fuerte castigo en las valuaciones, y reducen las chances de reanudar el indispensable financiamiento.

La fuerte revalorización que experimentaron los activos domésticos en los últimos meses llegó impulsada por las expectativas respecto al combo de encuestas más auspiciosas para el oficialismo y una Reserva Federal en EE.UU. que estaría próxima a iniciar un proceso de recorte en las tasas de interés.

Más allá de que dichos eventos buscaron ser rápidamente capturados principalmente por parte de agresivos fondos internacionales, cabe destacar que el optimismo puede convertirse en tan vertiginoso como efímero en caso de que finalmente no se concrete el favorable escenario al que venían apostando recientemente.

El repunte en los ánimos de los inversores llegó por últimas encuestas privadas que han venido reflejando una mejor evolución en la intención de voto para el oficialismo, ante lo cual habría venido achicando considerablemente la diferencia a favor de la fórmula Fernández-Fernández de hace sólo unos meses atrás.

Dicha mejora llegó principalmente de la mano de la calma cambiaria y del “efecto Pichetto”, el cual estaría logrando mejorar la imagen del gobierno y así sus chances electorales, más allá de que los datos de actividad económica todavía vienen mostrando una incipiente y dispar recuperación entre los sectores, con mayor impulso en aquellos relacionados a las exportaciones y menos en aquellos asociados al consumo interno.

A este mejor clima electoral, aún a base de estrategias de mayor polarización, se sumó un drástico cambio en la política monetaria de la Fed que pasó de elevar sucesivamente las tasas en los últimos años, repentinamente a frenar este proceso e incluso se prepara para iniciar un ciclo de recortes en la tasa.

Esta dinámica, aún cuando llegaría producto de señales de desaceleración en la economía mundial, de inmediato disparó el apetito por riesgo de los inversores globales, que reconocen que una postura “dovish” del organismo monetario conlleva a una expansión de las valuaciones en un clima de mayor liquidez.

Así es que rápidamente desempolvaron el modo de “risk-on”, apostando a sucesivas reducciones en las tasas hacia los próximos trimestres, que tuvieron como correlato a un Wall Street que desafió nuevos récords históricos y mayores flujos de capitales hacia los emergentes en busca de rendimientos, entre ellos nuestro país, al reconocer una vez más que los inversores transitarán un mundo “huérfano” de rendimientos.

Aún reconociendo que estos agresivos movimientos de capitales – promovidos por la política monetaria de la Reserva Federal en su rol de principal Banco Central del mundo, y acompañado por el resto – pueden incubar burbujas financieras, los inversores no tienen más remedio que bailar al ritmo de la nueva música.

Es frente al “combo” del envión externo y el más auspicioso clima político local que deben interpretarse las vertiginosas subas de los activos financieros, tras los fuertes castigos del 2018 que dejaron competitivas valuaciones, y hasta invitó al regreso del “carry-trade” ante la apreciación del peso y las aún elevadas tasas.

Es por ello que los inversores estarán en las próximas semanas especialmente atentos a las señales y lecturas que dejen finalmente las PASO el 11-A y la expectativa del primer recorte de tasas por parte de la Fed hacia fines de este mes, el cual debería ser al menos de 25 pb. según ya descuentan ampliamente los mercados.

En relación al escenario electoral, lo más relevante de la gran y costosa encuesta nacional que representan las PASO estará en validar los resultados de las últimas encuestas privadas, y los escenarios que se abran tanto para la primera – como la eventual segunda – vuelta dentro de una profundización de la polarización.

Esto se debe a que se buscará medir no sólo la diferencia entre ambas fuerzas políticas, sino también la eventual cercanía de la fórmula Fernández-Fernández al definitorio 45% hacia el 27-O, o si en cambio podrían aumentar las chances del oficialismo en un ballotage el 24-N ante un mayor rechazo a la otra opción.

Por todo ello es que aún dentro de una plaza cambiaria celosamente reforzada y custodiada por el BCRA, con el aval del FMI, podría observarse un mayor proceso de dolarización, así como de volatilidad en la dinámica de los activos financieros, que además se deben un saludable descanso tras la fuerte escalada reciente.

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